viernes, 27 de junio de 2008

No sin mis Manolos



Michael Patrick King nos trae, cuatro años después de que finalizara la sexta y última temporada de 'Sex and the City' ('Sexo en Nueva York', aquí; 'Sexo en la Ciudad', en Sudamérica), la versión cinematográfica de la serie que cautivó a millones de mujeres en todo el mundo y que, probablemente, hizo que las ventas de Manolo Blahnik se incrementaran de manera notable.
Desde el capítulo final ('Una Americana en París, II'), las cosas han cambiado, pero su esencia sigue intacta: Carrie (Sarah Jessica Parker) y John, más conocido como Mr. Big (Chris Noth), han conseguido, por fin, afianzar su relación, y deciden dar el paso de irse a vivir juntos. Miranda (Cynthia Nixon) y Steve (David Eigenberg) siguen viviendo en Brooklyn con su hijo Brady; Charlotte (Kristin Davis) y Harry (Evan Handler) continúan su existencia en el piso de Park Avenue tras haber viajado a China para traerse a Lily, su hija adoptada, y Samantha (Kim Catrall) ha seguido la llamada del amor hasta Los Angeles, donde el Adonis de Smith (Jason Lewis) ha afianzado su carrera cinematográfica.
La vida parece seguir su curso pero, durante las cerca de dos horas y media que dura la película, la Ley de Murphy tan característica de los episodios de veinticinco minutos sale a relucir. La espectadora se encontrará, por tanto, con una comprimida temporada de la serie, en la que, fácilmente, se combinan momentos felices con emotivos, carcajada con lágrima, ternura con desazón. Todo ello, por supuesto, regado con vestidos de alta costura, lujosos zapatos de firma y apartamentos dignos de portada en cualquier revista de decoración.
Al cuarteto se suma, además, la oscarizada Jennifer Hudson ('Dream Girls') en el papel de la asistente personal de Carrie. Aunque su personaje acaba siendo clave para revelar la principal trama de la historia, su aparición parece estar metida con calzador. Algo similar ocurre con algunos cambios de atrezzo que pretenden simbolizar la metáfora del 'renovarse o morir', pero que, de alguna manera, acaban restándole esencia a los decorados tan característicos y que tanto acercaban a la vida y obras de la escritora Carrie Bradshaw.
Las chicas han vuelto, más maduras y con más fuerza, a sabiendas de que es una película totalmente esperada que pone un gran punto y final a la etapa de 'Sexo en Nueva York'. Y lo consiguen, a pesar de que el metraje se haga, en ocasiones, un poco largo, aunque sigue manteniendo el ritmo rápido al que las seis temporadas televisivas han acostumbrado. Las muy fans de la serie la disfrutarán; curiosas/os absténganse: no es una película para pasar un domingo y, evidentemente, no refleja la realidad, ni la neoyorquina ni la de cualquier otro lugar. ¿O cuántas mujeres conocen que vivan de una columna semanal, puedan mantener un piso en Manhattan, salir a comer y a cenar fuera todos los días y permitirse el lujo de comprarse un par de zapatos de 525$ a la semana?
Filmaffinity le da una media de 6.5. Yo le doy un 10.

sábado, 21 de junio de 2008

24

No, no voy a hablaros de la serie protagonizada por el hijo de Donald Sutherland, sino de un gran amigo que hoy cumple años.


¡¡¡ZORIONAK, PLISSKEN!!!!



Disfruta de tus 24 y, tranquilo, que no es una entrada típica en la que describo cuánto te aprecio y lo bien que me lo paso contigo.

No dejen de visitar su blog: http://plissken.blogia.com

lunes, 9 de junio de 2008

Habrá 'Mujeres Desesperadas' para rato

Cuando aún no se ha terminado de emitir en España (La 2, miércoles a las 21.30 horas) la cuarta temporada de 'Mujeres Desesperadas', la quinta se estrenará en Estados Unidos el 28 de septiembre y contará con 24 capítulos nuevos, según confirma la web www.mujeres-desesperadas.com. Esta quinta entrega dará un giro, en todos los sentidos, a la dinámica de las cuatro últimas temporadas, y las vidas de sus protagonistas cambiarán por completo. Yo he tenido la oportunidad de ver la temporada completa y aseguro que el final del último capítulo es, cuando menos, sorprendente. ¡Quiero ver la 5ª temporada YA!

Además, VayaTele adelanta que la serie finalizará en 2011, tras la emisión de su séptima temporada.

viernes, 6 de junio de 2008

Expediente C



Para David Duchovny, hay dos tipos de expedientes: los X y los C. Los primeros tienen que ver con el gobierno y, los segundos, con California. Parece que el agente Mulder se cansó de vivir una vida de abstinencia y austeridad, siempre pendiente de sus dos trozos de esparadrapo en la ventana, esperando a ver si los extraterrestres le devolvían de una vez a su hermana. Y qué decir de la frígida de Scully... Normal que Fox se haya cambiado el nombre por el de Hank Moody y se haya mudado a Los Angeles, rompiendo con su pasado.


He oído decir (bueno, más bien he leído) por ahí que 'Californication' es una especie de 'Sexo en Nueva York' y, Hank Moody, el homólogo de Samantha Jones. Pues no, no es así. Aparte de la obvia diferencia de género entre ambos, cierto es que tienen cosas en común, pero para nada 'Californication' se asemeja a mi amada serie neoyorquina ni mi querido Moody se parece a mi admirada Jones. Estamos ante otro tipo de serie.



En 'Californication', el argumento parece simple: Hank y Karen (Natasha McElhone) llevan juntos (que no casados) doce años y tienen una hija en común, Becka. Hank es escritor y, gracias a las ofertas cinematográficas para adaptar una de sus novelas al cine, la familia se ve obligada a mudarse a LA, dejando NY en el olvido. Una vez allí, Karen conoce a otro hombre y rompe con Hank.
Es ahí cuando empieza la época de decadencia del escritor: intentos de recuperar a Karen, alcohol, drogas y mucho, mucho sexo se convierten en su pan de cada día.


La serie tiene muy buenos momentos estéticamente hablando, como, por ejemplo, la estética onírica de muchos capítulos, que se debe (obviamente) a los sueños del propio Hank, a través de los cuales el espectador es capaz de ahondar en el subconsciente del protagonista y hacer sus propias apuestas sobre qué es lo que va a pasar en ese capítulo o los siguientes. También cabe destacar que el guapérrimo Duchovny se pasea en calzoncillos más de la mitad de la serie. Creo que me he vuelto a enamorar.

Pero no sólo de Duchovnies vive 'Californication': los personajes secundarios son también muy importantes en el desarrollo de la serie. Charlie (Evan Handler, que, by the way, era el marido de Charlotte en las últimas temporadas de 'Sex and the City') juega un rol interesante, sobre todo en el momento en el que empieza un lío con su secretaria Dani (Rachel Miner), miembro de las Suicide Girls, y también Mia (Madeline Zima), la hija del prometido de Karen, con quien Hank habrá tenido más que palabras. También tengo que hacer una especial mención a Becka (Madeleine Martin), la hija de Hank y Karen, una fanática del rock y el punk de doce años que tiene un extraño y ligero parecido con Emily The Strange. La cría no dejará indiferente y sus golpes serán mesurados, pero muy certeros.

La primera temporada ya ha concluído y, en Estados Unidos, la segunda volverá en agosto. De momento, en España se puede ver en FOX. He aquí el trailer (en inglés):

martes, 3 de junio de 2008

'House' pone fin a su cuarta temporada


O a los guionistas yanquis les han sabido a poco las negociaciones llevadas a cabo para terminar con su huelga o, directamente, se han aficionado al jaco. Al menos, los de 'House'.

La cuarta temporada del médico más irreverente y tremendamente rápido de reflejos no podía terminar de la forma más inesperada y alejada, narrativamente, de lo que los seguidores de la serie estamos acostumbrados.

Hoy, la cadena Cuatro nos ha deleitado con la emisión de los dos últimos episodios, en los que pasa lo inimaginable. Como no sé si es lícito ni justo desvelar su contenido sin avisar, AQUÍ HAY SPOILER: House se despierta en un local de streaptease, sin recordar nada. Poco a poco, acuden a su memoria imágenes de lo que ha podido suceder en las cuatro horas anteriores, y descubre que ha sufrido un accidente de autobús. Está convencido de que alguna de las víctimas se está muriendo y pone todo su empeño en salvar al chófer, que él cree causante del accidente. Pero no fue él. Gracias a tratamientos hipnóticos, drogas y sueños, descubre que viajaba con Amber (a.k.a. Zorra Implacable) en el autobús y que es ella quien se está muriendo. La novia de Wilson había ido a buscarle a un bar en el que se estaba emborrachando, y ésta viaja con él en el autobús en el momento del accidente. Hacen todo lo posible por salvar su vida, pero descubren que, unido a sus heridas accidentales, lo que no puede salvarla es una sobredosis de unas pastillas adelgazantes que consume.
Amber muere, House entra en coma y no se sabe si Wilson podrá perdonarle.
FIN DEL SPOILER.

El flashback, nunca utilizado (al menos, que yo recuerde), pasa a ser el leit-motiv de una historia con un sorpendente (e incluso, me atrevería a decir, rebuscado) final.

Hoy no he visto a mi querido doctor Gregory House: he echado de menos su negrísimo humor, sus sarcásticos comentarios, sus perrerías habituales. Pero ver los episodios merecen la pena.

Por el momento, dado que no conozco cuándo se estrena la quinta temporada (que espero haya), tendré que conformarme con leer "Una noche de perros", de Hugh Laurie, en el que encuentro al doctor del que yo me enamoré.