viernes, 26 de septiembre de 2008

Aquellos maravillosos años

Cuando la infancia se vive en la calle, es inevitable que se acumulen una serie de experiencias que marcarán la vida adulta posterior: los juegos nocturnos en el pueblo, las salidas vespertinas al río o las gamberradas un barrio de Queens.
En Memorias de Queens, Dito Montiel, director, guionista y escritor de un libro autobiográfico, lleva a la gran pantalla su infancia en Astoria, un barrio del distrito neoyorquino de Queens. El relato, montado de forma un tanto caótica, hace hincapié en las relaciones humanas: el amor adolescente, las amistades infantiles y los lazos familiares, con un envejecido Chazz Palminteri que dista mucho de ser el Sonny de Una Historia del Bronx. El director acaba introduciendo al espectador en su propio pellejo, en la piel aquel joven Dito (interpretado por el 'transformista' Shia LaBeouf) que sueña con escapar a California para huir de su presente e intentar alcanzar esos sueños que tantas veces ha planeado.


El miedo y la angustia de volver al lugar que tanto marcó la infancia y que tanto daño inflingió (tanto física como emocionalmente) al Dito adulto (interpretado por Robert Downey, Jr.), también tienen cabida en esta película, narrada de forma elegante y suave a pesar de los continuos flashbacks y pensamientos extrapolados, en la que las emociones van in crescendo a medida que avanza el relato.

Interpretada de forma magistral y emocionante de principio a fin, es, sin duda, de visión obligada.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

I wanna do bad things with you

Durante mi viaje a la ciudad de los rascacielos, vi muchas promos de nuevas temporadas de series ya existentes o la inminente emisión de otras nuevas. Una de ellas es True Blood, cuyo estreno se anunciaba con un sugerente cartel en los autobuses que no he podido encontrar por la red: la mitad inferior de una cara femenina, de blanca piel y granates labios, a través de los cuales asomaban dos colmillos de vampiro.
Al mismo tiempo, leí en un periódico una entrevista con la escritora Charlaine Harris, autora de la serie de novelas Southern Vampire, que son, a su vez, los libros en los que se inspira la nueva apuesta de la HBO: en un pueblo de Louisiana, vampiros y humanos conviven plácidamente gracias a una bebida llamada True Blood, que no es más que sangre artificial que consigue saciar la sed de estas criaturas nocturnas. Sookie Stackhouse (Anna Paquin), una camarera que, además, tiene el don de leer la mente, se encuentra en el bar con Bill Compton (Stephen Moyer), un vampiro auténtico, y se enamora perdidamente de él. Llevada por sus impulsos y por la intención de él de reinsertarse en la sociedad humana, Sookie tratará por todos los medios de conocerle más a fondo. Al mismo tiempo, un asesino en serie amenaza a los habitantes del pueblo, por lo que la reintegración del apuesto vampiro no será nada fácil.

De entrada, y tras haber visionado tan sólo dos capítulos, he de decir que la serie me gusta. Siniestra, oscura y lúgubre en muchos aspectos fotográficos, es también una alegoría a la vida: a la vida del propio Bill, que obvia y lucha contra sus impulsos sangrientos de morder en el cuello a todo lo que se le ponga por delante. Además, la serie se atreve a ir más allá e intercala temas 'aberrantes' para cualquier conservador, como el sexo con vampiros ("Tienes que probarlo antes de morir", llegan a decir) con las relaciones personales, el amor más allá de fronteras e imposiciones morales y sociales y la superación de las propias barreras.
La serie puede encontrarse en VO (Subtitulada o no) por la red y, además, aquí os dejo la careta de entrada que, para mi gusto, es sublime.


Cabe destacar que, aparte del vampiro, me he enamorado del tema principal: Bad things, de Jace Everett.

viernes, 19 de septiembre de 2008

"Esto es para darme vida"

El otro día, sin nada mejor que hacer, me puse a ver (por vigésimocuarta vez) la serie Sexo en Nueva York. Empecé por la segunda temporada y, al poco, mi prima pasó por mi casa, por lo que vimos juntas unos capítulos.
En uno de ellos, Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), una de las cuatro protagonistas, se enredaba en una nueva aventura tras acabar recientemente, y por segunda vez, una relación con Mr. Big; relación que, según contaba ella, le había "dejado el corazón destrozado". Atónita ante la facilidad por superar y olvidar traumas amorosos, mi prima respondió: "Las cosas son así: la vida pasa muy deprisa, por lo que hay que olvidar muy rápido". Y tiene razón.
Esta noche he visto en Callejeros, el programa de Cuatro, un reportaje sobre dos barrios de Granada en los que los vecinos tienen que convivir con la suciedad, la droga y la insalubridad. El reportero se adentraba en una de las casas, que la dueña le enseñaba con gusto. Al llegar a su dormitorio, la cámara enfocaba una suerte de aparato de respiración asistida, y el reportero preguntaba a la señora que para qué era, a lo que ésta le respondía: "Es para darme vida".
Durante el tiempo que pasamos aquí (entiéndase el mundo), debemos afrontar y superar toda clase de problemas, de mayor o menor envergadura dependiendo del prisma con el que lo miremos, y siempre nos parecen irresolubles o difíciles de olvidar.
Pero, al final, todos vamos a acabar dependiendo de un aparato que nos insufle la vida que se nos ha escapado preocupándonos por tonterías y será entonces, y sólo entonces, cuando volvamos la vista atrás y nos preguntemos si todo aquello por lo que pasamos noches sin dormir, realmente se merecía que nos priváramos de vivir.

Meme by Mia


Mia, autora del blog La Casa de las Hojas Azules, me ha nominado a un meme (un test, vaya), así que, como creo que todavía no he hecho ninguno, allá voy (gracias, Mia!).

Los pasos a seguir son:

1. Escribir seis cosas sin importancia que nos hagan felices.
1.1. Haber podido visitar Nueva York y todas las sensaciones que eso conlleva (la vista del skyline de noche, las vistas desde el Empire State, las caminatas, los madrugones, el metro, el autobús urbano, ver a Samuel L. Jackson por la calle y no darme cuenta hasta que ha cruzado, Coney Island, la playa, los perritos... y podría seguir).
1.2. Disfrutar de un café o una charla con mi gente.
1.3. Salir de fiesta y pasármelo genial.
1.4. Pasarme los domingos (o cualquier día) tumbada todo el día en el sofá viendo películas o series.
1.5. Dormir hasta bien entrado el mediodía (o la tarde...).
1.6. Que, cuando suena el despertador del móvil, mi gato venga a darme lametazos y se acurruque en la almohada a mi lado.
Bonus: Mi familia, que es la mejor del mundo.

2. Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
Mia, La Casa de las Hojas Azules.

3. Poner las reglas en el blog.
Hecho!

4. Elegir seis personas para continuar el desafío.
- Plissken.
- Rayco.
- Patricia.
- Quien le interese (previo aviso de que está siguiendo el juego).

5. Avisar a esas personas y dejar un comentario en sus blogs.
¡Voy a ello!


La foto es mía, tomada desde un barco en un recorrido por el río Hudson.


lunes, 15 de septiembre de 2008

"Entérate: ser virgen ya no se lleva"

Hoy he llegado a casa después de pasar una tarde fuera y he puesto 'El Diario' (que, ahora que Patricia Gaztañaga ya no está, no sé muy bien cómo se llama; de hecho, no sé ni cómo se llama la presentadora actual), programa educativo, entretenido y correcto donde los haya. El tema de hoy tenía por título Entérate: ser virgen ya no se lleva y, hasta donde yo he visto, una muchacha recibía una caja sorpresa de sus tres amigas que contenía, entre otros objetos, una botella de champán, un conjunto de ropa interior y, por supuesto, preservativos. Si mis amigas me hiciesen eso, me plantearía seriamente la amistad que me une a ellas, amén de hibernar eternamente en mi casa una vez realizada mi aparición televisiva (porque nadie verá 'El Diario', pero si sigue en antena, por algo será, aunque no se sepan muy bien los motivos). Después del testimonio de la chica (que, dicho sea de paso, no sabía dónde meterse), se ha dado paso a un tal (creo) Matías, que esperaba conocer en persona a una mujer que se había ofrecido a quitarle la virginidad.
Y yo me pregunto: ¿hasta dónde vamos a llegar? Hace unos días, una joven estadounidense subastaba su virginidad por ebay para costearse los estudios, abriendo un gran debate en la sociedad. Hoy, el señor Matías (y digo señor porque pasaba de la cincuentena) se ofrece en televisión a la primera que llame para dejar de ser virgen, porque "ya no se lleva".
Sin ánimo de posicionarme al respecto, ¿quién decide lo que se lleva y lo que no (además de lo referente al mundo de la moda)? ¿Ya no se estila eso de ser virgen, pero sí que se lleva que los niños (y no tan niños) de hoy en día estén a la cola de la cultura general europea? ¿También se lleva que las televisiones actuales llenen sus parrillas de programas basura, muchos en horario infantil, llenos de invitados que se prestan a ese tipo de pantomimas sólo por salir en la tele y que su barrio les reconozca (hecho que, sospecho, está íntimamente ligado a lo anterior)?
Parece ser que lo que no se lleva es la integridad, tanto moral como ética, empezando por la de los directivos de las cadenas de televisión y terminando por la audiencia, que, al final, es quien toma la última decisión sobre la decadencia de un programa. Y Antena3 debe de ser líder en esto. Para muestra, 'El Diario'.
A propósito, ¿alguien se acuerda de esto?