jueves, 29 de enero de 2009

Yo dudo, tú dudas, él duda...

Nueva York, 1964. El padre Flynn, sacerdote de la parroquia de San Nicolás, en el Bronx, está intentando cambiar las normas del colegio que, durante años, ha sido fieramente dirigido por la hermana Aloysius Beauvier. Para empezar, el primer y único (por el momento) niño negro ha sido admitido en la escuela, pero no se integra del todo bien, a pesar de los esfuerzos del padre Flynn. Un día, la hermana James comenta inocentemente que el sacerdote presta mucha atención al alumno, lo que pone a la férrea dictadora en pie de guerra.


"La duda" (Doubt, 2008) que nos trae John Patrick Shanley está basada en una obra ganadora del Premio Pulitzer y del Premio Toni en su adaptación teatral. La película es toda ella un cúmulo de metáforas y contraposiciones: la fiereza contra la amabilidad, la disciplina en yuxtaposición a la afabilidad, la hipocresía de la Iglesia y su jerarquía.
Tanto la realización como la fotografía son correctas, si bien aparece algún plano fuera de lugar que, por otra parte, puede que no sea más que otro recurso visual con el que introducir al espectador en la dinámica de los dobles sentidos que aparecen a lo largo de todo el film.
Y qué decir de las interpretaciones... Tanto Meryl Streep (la directora Beauvier) como Phillip Seymour Hoffman (el padre Flynn) están rebosantes, orondos en su perfección. La introducción del personaje de Streep es brillante, al igual que su posterior presentación. De hecho, la película toma forma y adquiere fuerza gracias a las actuaciones de ambos, que imprimen el ritmo y el carácter necesarios para el correcto desarrollo del argumento.

Papel destacable también es el de Amy Adams (la hermana James), que interpreta con corrección y precisión su papel, convirtiéndose en un apoyo indispensable para el desarrollo de la película. Viola Davis (la madre de Donald, el chico negro), a pesar de aparecer menos de diez minutos en pantalla, se torna un engranaje principal para entender la trama.

Aún así, el final es un tanto teatral (y un poco teatrero, también), pero, aún así, es una película totalmente recomendable para adentrarse en los intrincados senderos de la Iglesia y sus acciones, e involucrarse desde el minuto diez en el desarrollo de la historia. ¿Quién dudará más?

miércoles, 28 de enero de 2009

El retorno de Manolo

Cuando aún no se ha cumplido el aniversario del estreno de "Sexo en Nueva York: La Película", ya se sabe que su segunda parte comenzará a rodarse en verano de este mismo año y se estrenará en 2010 con Michael Patrick King (encargado de la serie y de la primera película) tras las cámaras.


Todavía no se sabe mucho sobre la trama argumental (¿qué mas pueden ofrecernos que no nos hayan ofrecido en las dos horas del film anterior?), pero parece ser que una de las protagonistas, en concreto Sarah Jessica Parker, quiere que Britney Spears participe en ella.
Según informa 20minutos.es, la Spears podría encarnar a la prima o la sobrina de Carrie Bradshaw y ella "le enseñaría la ciudad y cómo 'moverse' en ella utilizando sus encantos", ha declarado Sarah Jessica Parker. Recordar también que la otrora princesa del pop, ahora ave-fénix-que-resurge-de-sus-cenizas, compartió algunas escenas con Kim Catrall aka Samantha Jones en la película "Crossroads: hasta el final", protagonizada por la cantante.


Vistas las declaraciones de mi querida Sarayé, sólo cabe esperar una película aún más alejada de la realidad que su predecesora, cosa que escandalizó a muchos y que no sorprendió a tantas, sobre todo aquellas que iban al cine sabiendo que se iban a encontrar con una supertemporada de una de las series más famosas de la televisión, en la que realidad y ficción no iban precisamente de la mano.

viernes, 23 de enero de 2009

Estás nominada

Penélope Cruz vuelve a entrar en el bombo de las candidatas a recibir la mejor estatuilla dorada como Mejor Actriz de Reparto el próximo 22 de febrero. Es su segunda nominación en dos años (en 2007 optaba por la almodovariana "Volver"), aunque la diferencia es que, con respecto a la anterior, esta se la merece.
La causante no es otra que el film de Woody Allen "Vicky Cristina Barcelona", en la que comparte protagonismo con Scarlett Johansson, Javier Bardem y Rebeca Hall, y donde me permití el lujo de admitir que Penélope me había gustado de verdad.
No sé si trabajar con el extravagante cineasta neoyorquino le pegó algo, pero la Cruz se sale de lo que normalmente me tenía acostumbrada (a pesar de que suelo evitar ver películas suyas, por lo de la úlcera y tal) para entrar en un rol adecuadamente preparado que hizo que se comiera la pantalla y empañara, en muchos casos, a la rubia Scarlett.
Aún así, la actriz española no tiene todas consigo y se verá las caras con Viola Davis por "Doubt", Marisa Tomei por "The Wrestler", Taraji P. Henson por "The Curious Case of Benjamin Button" y Amy Adams, también por "Doubt".

miércoles, 21 de enero de 2009

Éramos pocos y parió la...

Cuando Joaquin Phoenix anunció que se retiraba del cine para dedicarse a la música (talento que descubrió mientras rodaba el biopic de Johnny Cash, En la cuerda floja), jamás me imaginé que fuera a meterse en el rap. No sé, un típico grupo de rock, unas guitarras, un par de canciones comerciales e insustanciales, pero... ¿en el rap? ¿Joaquin Phoenix? ¿Qué sabe usted de rap?

Quién te ha visto y quién te ve...

A pesar de todo, Phoenix ha debutado ya (la prueba, más abajo) y el encargado de producir su primer disco no es otro que P. Diddy.
Y, por si esto no fuera poco, el actor Casey Affleck (hermano del archiconocido Ben Affleck) dirigirá un documental en el que se narrará el paso de Phoenix del cine a la música.



Vergüenza ajena es la que siento al ver este vídeo. Y lástima, mucha lástima de que un actorazo tan bueno como él haga semejantes gilipolleces por no sé qué extraña razón que jamás alcanzaré a comprender.

Vuelva al cine, señor Phoenix, de donde nunca debió salir.

viernes, 16 de enero de 2009

Me ahogo

Esa es la sensación que tengo al terminar de leer "Asfixia", de Chuck Palahniuk. El libro me ha gustado, sí, pero me ha dejado un sabor agridulce y el (dudoso o no) honor de ser el primer libro que me ha producido repulsión en algunos pasajes, risas en algunos otros y desubicación en ciertas partes.
El libro trata sobre la semi-adultez (o post-adolescencia) de Victor Mancini, un niño que ha crecido a caballo entre hogares adoptivos y andanzas con su madre, Ida, una delincuente de origen italiano disconforme con el mundo que intentaba cambiarlo e inculcar a su retoño diferentes maneras de rebelarse contra el sistema. Ahora, a los 24 años, Victor es adicto al sexo y tiene que sobrevivir con su trabajo de figurante en un parque medieval y sus asfixiamientos fingidos en restaurantes, que, según su experiencia, son una manera de ganar dinero, de sentir que, de algún modo, pertenece a la persona que le ha salvado y, por ello, está en la obligación de ayudarle durante el resto de su vida.
Es una novela sobre los más bajos instintos, las adicciones y la peor cara de los sentimientos humanos, la necesidad que tenemos de encajar en algo, de hacernos notar, de ser los héroes en algún aspecto vital.
Subjetivamente, Victor va relatando paso a paso toda su vida, desde su infancia con su madre hasta sus peripecias con su mejor amigo, Denny, un desecho humano y social que está perdido a sus 23 años.
A pesar del ateísmo declarado del protagonista y de su fán por hacer <<lo que NO haría Jesucristo>>, el relato resulta, en ocasiones, una metáfora de las penurias que, según la Biblia, sufrió Jesús durante su vida, lo que "tuvo que soportar para salvar a la Humanidad de sus pecados".
Mezclando sentimientos y pensamientos propios del adicto que es con descripciones demasiado escatológicas de diferentes sucesos que le acontecen, "Asfixia" resulta contradictoriamente absorbente, incluso en esas partes donde lo que uno imagina que está sucediendo podría provocarle náuseas si lo mantiene mucho tiempo más en la cabeza (ni siquiera la detallada descripción de la guerra de familias de "El Padrino" logró provocarme una reacción semejante). Pero, incluso ahí, es imposible dejar de leer.
Realmente, a esperas de leer "Club de Lucha" (adaptada al cine por David Fincher hace algunos años con el nombre de "El Club de la Lucha" y con Brad Pitt y Edward Norton como protagonistas) y sus demás novelas, no puedo decir que tenga una opinión totalmente formada sobre este autor, pero todavía no puedo quitarme el libro de la cabeza. No sé si sentiré la misma sensación de agobio cuando vea la película (estrenada el 21 de noviembre de 2008 y cuyo trailer presento a continuación), pero, ahora mismo, me estoy ahogando.