domingo, 15 de marzo de 2009

Y entonces llegó Clint...

...y logró emocionarme tanto, o incluso más, que con 'Million Dollar Baby'. Mentiría si dijera que no tenía muchas expectativas puestas en este film antes de darle al play en el DVD, cuyo título, de por sí, ya me pareció más que sugerente. ¿Y sabéis qué es lo mejor de las expectativas? Que se cumplan. Y, si pueden ser con creces, mejor.

Gran Torino cuenta la historia de Walt Kowalsky (Clint Eastwood), un veterano de guerra férreo e implacable con sus principios y la gente que le rodea, conservador y antipático, que tiene que compartir su existencia con los inmigrantes asiáticos que han asolado su barrio. Bastante despegado de su propia familia y de cualquier tipo de identidad superior (léase Dios), transmite todo su amor a su Gran Torino de 1972, al que cuida y mima como si fuera de su propia carne. Walt parece ser feliz en su egoísta burbuja invisible que le mantiene alejado de todo y de todos, hasta que un acontecimiento inesperado descoloca todo su pequeño mundo... para mejor.
Gran Torino es una historia de amor, pero no del amor bucólico y romántico de chico-se-enamora-de-chica-y-son-felices-para-siempre, sino del amor para con los demás y para con uno mismo, de dejar fluir sentimientos que se creían abotargados y disfrutar con el devenir de los acontecimientos, de hacer más feliz la propia existencia.

La actuación es Clint en sí misma, con su característico lenguaje y sus estudiadas (o quizás ya no) poses de tipo duro que tanto han contribuido a forjar su imagen. El resto del elenco está correcto en sus interpretaciones, tal vez porque la película es suficiente con Eastwood y hasta cuatro ficus con movimientos limitados podrían haber influido de igual manera en el desarrollo de la misma.
El metraje es excelente en ritmo, fotografía y dirección, un artificioso ejercicio de demostración de que la muerte sólo importa sobre la vida cuando ésta ya ha sido vivida plenamente, y propone al Gran Torino como una suerte de Santo Grial interior, la cuna de las emociones, algo que nos mueve por dentro y nos mantiene vivos en diferentes circunstancias vitales y que sólo podemos permitirnos perder en favor de algo más grande que nuestra propia vida.
Porque todos necesitamos un Gran Torino.

2 comentarios:

Jota dijo...

Muy buena película, película hecho por y para Eastwood, en la que él mismo se hace un homenaje. Con un final espléndido, añorando los tiempos del spaghetti western.

Un saludo

Robert Parr dijo...

"hasta cuatro ficus con movimientos limitados podrían haber influido de igual manera en el desarrollo de la misma"...
Enorme, cinemarium, candidata a frase del año.
A los que nos gustan las pelis de Eastwood, y no solo las dirigidas por él, este es el sicotrópico que nos llevó al extasis cinefilo.
Prodígate más, tus críticas son geniales!