lunes, 7 de junio de 2010

Jackie de todos los santos

Tras acabar de ver "Los Soprano", hace ya algunos meses, me quedé con ganas de seguir las andanzas de sus personajes. Así, me enteré de que su protagonista, Edie Falco (la estoica Carmela Soprano) tenía una nueva serie, "Nurse Jackie", por lo que me lancé a verla (una serie más, no me iba a hacer daño...). Además, en el elenco también aparece Paul Schulze, a quienes lo seguidores de "Los Soprano" recordarán por su papel de Padre Intintola.
"Nurse Jackie" (de la cadena americana Showtime) se basa en la vida de Jackie Peyton, una enfermera del Hospital All Saints de Nueva York, una trabajadora incansable, responsable y férrea. Sin embargo, tiene un secreto: es drogadicta. Pero no, no os imaginéis a una mujer con uniforme azul dándole a la cocaína, sino a una adicta a las drogas más legales: los medicamentos. Además, lleva una doble vida: por un lado, es amante de Eddie (Paul Schulze), el farmacéutico del hospital, quien le proporciona medicamentos para aliviar un supuesto dolor de espalda; por otro, tiene una familia en Queens, marido y dos hijas. Eddie considera a Jackie su novia, mientras que Kevin (Dominic Fumusa) simplemente cree que su mujer dedica demasiado tiempo al trabajo.

He de admitir que, al principio, la serie se me antojó como una especie de spin-off "sopraniano", en el que los guionistas, muy cucos ellos, juntaban a los personajes que no pudieron juntarse (y no en sentido metafórico) en la exitosa serie de mafiosos. Sin embargo, a medida que avanzaban las temporadas (ahora está a punto de acabar la segunda), tuve que admitir que Jackie Peyton no es en absoluto aquella Carmela Soprano, devota de su familia y de su marido; ni que tampoco Eddie es aquel Padre Intintola, fiel a su celibato y a su compromiso con Dios.
La trama principal (la vida de Jackie) se va complicando a medida que pasan las temporadas, mientras que otras subtramas se van resolviendo a lo largo de uno o dos capítulos. El resto de personajes, como la doctora O'Hara (amiga de Jackie y conocedora de su situación), Zoey (la nueva enfermera) o el doctor Cooper (interpretado por Peter Facinelli), un médico joven con un extraño tic que roza lo sexual, imprimen a la serie el carácter necesario para resultar cómica en muchos aspectos.

En definitiva, no es otra serie más de médicos, enfermeras y hospitales (no veo "Anatomía de Grey", ni "Urgencias", ni siquiera "Hospital Central"), sino que las interpretaciones consiguen enganchar al espectador en sus vidas, y mantiene el interés sobre qué es lo que pasará. Además, sus 25 minutos de duración son el tiempo suficiente para no aburrirse de ver tantos uniformes.